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15 años después

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El campo

El 8 de abril del 2005 tomé el avión con rumbo para la ciudad de Quebec. No es que sea muy nostálgico, es que siempre esta gente te está preguntando el día que inmigraste a Canadá. Cuando digo esta gente, es el gobierno, cualquier cosa que hagas con ellos te preguntan el día que entraste a Canadá.

Después de algunos años no sé si celebrar o no esta fecha. A veces quiero celebrar, pero no tengo nadie con quien hacerlo. A veces se me olvida. A veces me da rabia y no sé con quién específicamente: Conmigo, con esta gente, con mi familia, con mi país de origen.

Este año tenemos la situación del coronavirus y si que es cierto que no puedo salir a celebrar en ninguna parte. Mi mujer, una quebequense, a veces se acuerda, a veces no. La verdad es que a nadie le importa. Uno como inmigrante, legal o ilegal, no le importas a nadie en este país. Es más bien una molestia.

Inmigrar a otro país es difícil y no es para todo el mundo. Hay días que la tristeza te invade y no sabes por qué. Hay otros días que estás tranquilo y todo va bien y hay algún pendejo que te recuerda que no deberías estar aquí. Siempre te hacen ententer que es su tierra y que tu deberías devolverte a tu país.

Para algunos, tal vez es el paraíso y en cierto sentido lo es. Es un país tranquilo, próspero y con muchas ventajas sociales. Si uno tiene cerca la familia debe ser un paraíso. Cuando uno está solo aquí, la cosa puede cambiar en purgatorio y en infierno en segundos.

Como dice Buda, poco importa donde vayas, poco importa con quien estés y poco importa lo que hagas, vas a encontrar la misera y el dolor. Así es la vida y no es negociable. No puedes escapar a esa realidad en este mundo físico.

Lo importante es vivir un día a la vez y tratar de ignorar a la mayor cantidad de pendejos que tratan de hacerte la vida miserable (intencionalmente o no).

Para tener algo de éxito en Canadá, hay que tener paciencia. Es como sembrar un árbol y el bendito árbol solamente dará frutos después de 5 años. En mi caso, comenzó a los 7 años. Y como todos los árboles, algunos años no dará nada, lo importante es que no se muera. Tal vez el año siguiente tendrás una buena cosecha.

2 Responses to “15 años después”

  1. Tamara says:

    Hola Mauricio, estuve leyendo un primer artículo sobre la historia de Canadá, y ahora leí este sobre tu llegada a este país, a mi me encanta pero me decepciona lo que dices que no te sientes cómodo, porque siempre te recuerdan que no eres canadiense. Pensaba que eran personas más amables y abiertas. Ahora que leo todo esto, no estoy tan segura. Arriba el ánimo y a vencer con coraje y determinación.

    • En verdad ellos creen que son abiertos y amables, pero la realidad es otra. No sé en otras provincias, el lado inglés me parece más cordial que en Québec. Hay otras ventajas, el caso es que uno no siente en casa, incluso después de muchos años y aunque la situación económica es mejor ahora. La vida como inmigrante, simplemente no es fácil, hay que vivir un día a la vez. Gracias por su comentario.

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